miércoles, 21 de mayo de 2008

Para colorear


La ciudad se veía linda con tanta gente riendo, sin ningún motivo en particular, sin las ojeras características de noches de insomnio o de preocupaciones a fin de mes.
Los autos frenaban sobre la senda peatonal, sus conductores se espiaban de auto a auto, se encontraban y allí se sonreían; los bebés esbozaban esas carcajadas de las que parecen que se ahogan y no se salvan.
El cielo era de un color celeste “cielo”, podría haber sido de noche, podría haber sido de día, no había otra manera para describirlo, las hojas eran tiernas, de la textura de una piel al sol, y la gente se reía sin ningún motivo en particular.

Jeremías es ciego de manera accidental, después del episodio, sus ojos cicatrizaron, se levantó, salió a la calle y unos días atrás me contó lo que vió.

4 comentarios:

florencia-rivero dijo...

loro y su arte.

SILVIA dijo...

Nuestra mente nos permite ver más allá de lo que alcanzan a distinguir nuestros ojos, y es la única que puede sanar las heridas imperceptibles a nuestra vista.

Sickboy dijo...

Estamos tan acostumbrados a mirar que prácticamente hemos olvidado cómo ver. Tenemos que dejar que el mundo nos sorprenda con la belleza escondida de las cosas

Andrés M. dijo...

la frase "a simple vista" es muy mal usada hoy en día.
con el pasado en la nuca y el mañana prematuro nunca disfrutamos el momento...
requiere tanto esfuerzo ser naturales...
pero... a simple vista, vale la pena