sábado, 3 de mayo de 2008

Invicta




Bertold Brecht decía que los hombres verdaderamente imprescindibles son aquellos que luchan toda una vida.
Silvia ya había peleado bastante con el mundo y hasta con ella misma. Con 47 años le diagnosticaron una enfermedad que muchos padecen y pocos le ganan; los primeros pasos fueron metódicos, abrir, sacar y analizar, lo que vino después fue más complejo asumir, padecer, luchar y ganar.



Su cicatriz es la exacta condecoración a quien dio batalla y salió invicta.

2 comentarios:

eu dijo...

creo q a veces aun las personas invictas necesitan un recordatorio deesa condecoracion para ayudarlas a seguir, a modo de aliento, y viniendo de las personas que mas las quieren

SILVIA dijo...

El amor de nuestros seres queridos, nos curan el cuerpo y el alma, dándonos alas para resurgir como el Ave Fenix de entre las cenizas. Eternamente gracias.